Sí, es la misma ciudad.
Mientras la humedad (ya no llovía) le dejaba pequeñas perlas frías en la crin, el animal seguía absorto en la nada. En la incongruencia de ser un ser sensible pero no sentiente, tirando de un vehículo con ruedas de automóvil a pocos metros de una populosa avenida de una ciudad increíblemente rica y pobre. Si la foto no parece del todo real, es porque el momento no pareció real.
No me animé a tocarlo al pobre.

25-07-2007 a las 15:34 |
Me gustó mucho tu blog, lo agrego a mi lista de links. No tenía esta faceta tuya.
Nos vemos pablo.