El puerto que fue

Still holding

Rosario es desde siempre y hasta ahora una ciudad portuaria. Sólo se puede decir que no haya sido un puerto en sus primeros tiempos, cuando en realidad no era ciudad sino posta en el camino, aldea, una humilde villa. En cuanto el General Justo José de Urquiza, Presidente de la Confederación Argentina, derrocó a Juan Manuel de Rosas y abrió los ríos interiores al paso de barcos de todas las banderas, Rosario empezó a crecer aceleradamente alrededor de su puerto. Después hubo buenos y malos tiempos… más fueron los malos que los buenos, como es fácil darse cuenta… y el puerto decayó. Más tarde, la ciudad comenzó a rehacerse, y decidió mirar al Paraná desde avenidas y barrancas en vez de permanecer de espaldas a él. Se demolieron galpones y silos, se hundieron muelles, se retiraron esqueletos oxidados de grúas, se levantaron los rieles del ferrocarril que convergían en los puntos de embarque. El puerto, hoy, está confinado a la costa sur de la ciudad; pero todavía quedan muchos rastros de él, de cuando la orilla todavía no era concebida por nadie como lugar de paseo o de recreo para los sentidos, sino sólo como la frontera de Rosario con los puertos, hambrientos de mercancías, de todo el mundo.

ロサリオはずっと港町である。パラナ川の側に建てられて、港のまわりに栄えた。後で、交易が経ったし、政府が介しなかったので、港は衰えてしまった。最近、川岸は「川の窓」として使われている。港の残りはほとんど町の南部にある。

The port of Rosario has been moving from the center of the city (physically and metaphorically, as what made Rosario a bustling trade city was its port) to the south, first through abandon and then by a conscious decision to “free the coast”. Since 20 years ago, more or less, the city is recovering the coast, making it a place for recreation. Some facilities remain active, others rusting away; skeletons of cranes and stores and silos can still be seen scattered around.


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