Las torres

Son marcas urbanas, emblemas del progreso, testimonios de la audacia humana que quiere elevarse al cielo.

Son monstruos de cemento y vidrio que eclipsan la luz, fortalezas para que los ricos se aíslen de los pobres.

¿Qué son? Yo todavía no decidí si hay que considerar a las torres de departamentos (de lujo o, en cualquier caso, muy caras, como todo lo que se construye hoy) como una bendita inversión en categoría y estilo, un módico aporte al horizonte de Rosario, o una carga para la infraestructura de la ciudad. No adhiero a los que las consideran feas sólo por no tener un estilo bendecido por la antigüedad o por parecerse a cajas de tubos fluorescentes. Dentro de cincuenta años van a ser demodé, y en cien, si sobreviven, serán objeto de visitas guiadas al próspero pasado de la ciudad. ¿Nos quitan luz? Sí, por supuesto. Pero todavía hay mucha para repartir. ¿Nos quitan energía, agua, gas natural? Desde luego; pero eso es reparable. ¿Entonces? No sé. Son tan nuevas, tan imponentes, tan feas y tan promisorias a la vez, que me da como una cosa protestar en voz alta por su presencia.

ドルフィネス・グアラニのタワー。立派な建物なのに、いいか、悪いか、わかんない。ほかの写真

2 comentarios to “Las torres”

  1. Facundo LU6FPJ Says:

    A mí no me gustan las ciudades con millones de habitantes, no me convencen. Me parece que a mayores multitudes menor calidad de vida, más promiscuidad, más peleas por espacio, mayor inseguridad. Los rascacielos me gustan pero solo para mirarlos desde afuera o para mirar desde la terraza, no viviría en uno prefiero la comodidad de una casa, lejos de los rascacielos…

    Saludos.

  2. Federico Says:

    Yo prefiero los rascacielos. No veo nada en contra. Las grandes ciudades del mundo los tienen. Es la forma que tienen para decir los seres humanos…: nosotros también podemos!!!.

    Un abrazo. Excelente blog

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